Revista Internacional de Poesía "Poesía de Rosario" Nº17
 
  TAPA - INICIO
  RETIRACIÓN DE TAPA
  EDITORIAL
  POESÍA ARGENTINA
  Luis Benitez
  Ana Russo
  Reynaldo Uribe
  Héctor Berenguer
  Cesar Bisso
  Roberto Malatesta
  José María Pallaoro
  Rodolfo Privitera
  Claudio Rabec
  Gustavo Caso Rosendi
  Gabriela Bruch
  REPORTAJE - HIPERMEDIA
  POESÍA INTERNACIONAL
  Teresia Teaiwa
  Ana Rosa Bustamante
  Milagro Haack
  Pablo Martínez Antúnez
  Alvaro Mata Guillé
  ENSAYOS
  L E L A I D E B I S C L A V R E T Y WOLFSBOHNE: La licantropía en la lírica. Entre la teología política y el devenir animal.
  JOSÉ ÁNGEL VALENTE Y EL ACTO DE ESCRIBIR
  POESÍA BILINGÜE
  Marta Roldán
  Stéphane Chaumet
  Jordi Enjuanes-Mas
  Paolo Ruffilli
  Seymour Mayne
  HOMENAJE
  BIBLIOGRÁFICAS
  Capital de nada
  Reflejos Sonetos de una palabra
  La palabra que nombra.
  Los elegidos
  Memorar
  Encaje
  Estación de animales buenos
  Un taxi a Bucarest
  De los laberintos se sale por arriba
  Desde el hastío
  Otra vez labranza
  Manual del agua
  Breve antología poética
  Enlaces recomendados
  Libro de visitantes
  Contacto
Roberto Malatesta
 




LA FUERZA DEL NO HACER
 
 
No hacer nada requiere fortaleza,
los débiles están siempre trabajando,
si el trabajo escasea lo inventan.
En cambio el que no hace nada resiste
todas las tentaciones que incumben al trabajo.
Entonces las tentaciones desfilan ante él
y es conducido al borde del barranco
como Cristo: arrójate, tómalo todo, adórame.
Y en su desierto del no hacer
persiste adusto y pobre,
desarrolla la gran fuerza del que
sabe cuál es su sitio y su destino
entre los hombres.
No hacer nada requiere fortaleza,
pero este es un don y por lo tanto
a su conocimiento
acceden sólo aquellos para el cual son llamados
 
 
 
LEYENDO POEMAS SE ME HA HECHO TARDE
 
Leyendo poemas se me ha hecho tarde,
no es ésta la primera vez que me sucede,
puedo apostar a que habrá nuevas oportunidades,
puedo abandonar toda la confianza que no me tengo
en apuestas como estas,
y cifrar en futuras tardanzas
la razón de mis seguros fracasos.
Puedo, de este modo, conocer algo de mi destino:
lo más firme en mí es el fracaso,
y todos mis fracasos me conforman uno,
componen y constituyen
mi mejor parte.
 
 
 
UN SIMPLE ESPECTÁCULO
 
Mi hija y yo observamos como entrenan perros.
No es por interés en el asunto,
es cierto que nos gustan mucho los animales,
hoy estamos aquí sin más cuestiones.
Apasible espectáculo:
hombres y bestias,
viento y un cielo gris,
luz a lo lejos, en los bordes,
donde quiebran las nubes.
Estamos bien aquí,
la tarde nos parece inmejorable,
echados en el pasto sin nada que hacer,
nada podría resultar mejor, tanto que
yo no se que es esto, como denominarlo,
si felicidad, busco el cómo y el porqué
sin nombre alguno todo me desborda,
sin nombre alguno, no está mal, mejor así.
Todo es inmensidad:
el pasto, el viento, la luz,
Todo importa, empero, nada es importante:
sólo grande y sin peso.
Estamos bien aquí.
 
 
MIENTRAS EL OTOÑO
 
Mientras el otoño
ocupa su lugar
en el hueso tibio de las cosas,
yo, como quien se sienta ver
un espectáculo,
espero a que la poesía de comienzo.
 
Austera y espléndida
unida a la osamenta fría del otoño,
casi al trasluz de las palabras.
 
Palabras
 
en las que apenas se apoya
a las que sólo
rosa
como las manos de un ciego
la seda. 

 
LA CONFIANZA DE LOS PAJAROS

 
Una cardenilla y un cachilo
casi a mis pies.
Yo no me muevo,
todo movimiento
sería
una desconsideración.
Empero esta obligada quietud
es mi mayor libertad,
hace que me reconozca contenido
en un espacio sin lindes.
Siento que al saberlo
la brisa de la mañana
también lo sabe.
No es extraño
que esta sabiduría
hija del espíritu
sea la madre
de la confianza de los pájaros.
 
 
 
 
NADA MAS
 
Nada más pido a la tarde,
buen ejercicio es ceder
toda codicia.
Cierro los ojos:
tibieza del sol,
algo de frío en los pies,
ramas que se mecen.
¿Mañana qué habré de decir?
Tampoco importa.
Esta noche
bajo la lámpara
recogeré trozos de sol
con la punta de mis dedos
tocándome los párpados.
 
 
  
 
CAE LA LLUVIA SOBRE EL TECHO DE ZING
 
 
Cae la lluvia sobre el techo de zinc,
cae desde muy alto: las chapas
protegen más que el cemento denso.
Si alguna gotera se revela
y filtra su fría perla persistente,
qué tenemos allí:
 
es sabido:
ninguna perfección se ha dejado ver
sobre la tierra,
 
no obstante, acaso
 
esa arrasadora música sobre nuestras cabezas
                                     
como coro de ángeles.
 
 
 
 
Roberto Daniel Malatesta, (1961- Santa Fe) pubicó entre otros No importa el frío (2004) y Por encima de los techos (2004 -premio josé Pedroni de Poesía) colabora con el diario El Litoral, revista Fenix y Omero Poesía, entre otros, dirige su taller literario.
 
AUSPICIANTE  
  GRUPO OPTICO TECNOVISIÓN

Mendoza 6325 - TE 0341 459 0261

ROSARIO - SANTA FE - ARGENTINA
 
Publicidad  
   
Contador  
  Free counter and web stats  
Hoy habia 1 visitantes (39 clics a subpáginas) ¡Aqui en esta página!
=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=